Drogas, robos, hurtos y asaltos, cada vez más los jóvenes son los protagonistas en estos delitos y peor aún si se toman en cuenta aquellos actos contra la vida, pero ¿qué ha ocasionado este aumento de delincuentes juveniles? O lo que es peor, ¿qué ha llevado a tantos jóvenes tomar el camino de la delincuencia?
El Décimo Quinto Informe Estado de la Nación reflejó recientemente cómo en 2008 las demandas ciudadanas por servicios judiciales siguieron su tendencia al alza y que las áreas que presentaron mayor dinamismo fueron la penal y penal juvenil.
En este sentido, los datos son claros y preocupantes ya que en penal juvenil se registró el mayor incremento porcentual de denuncias del año, casi un 22% más que en 2007.
Con respecto a la materia penal, el último Informe de la Nación indica que el aumento se originó mayoritariamente en delitos que pueden considerarse como “no convencionales”, en especial los relacionados con consumo y posesión de drogas.
Además está el preocupante incremento de los homicidios dolosos que representaron 131 casos y 143 víctimas más que en 2007.
Dos de los elementos que podrían considerarse como detonantes de la delincuencia juvenil son la falta de oportunidades desde la niñez y de espacios donde los jóvenes puedan compartir sanamente, esto desde el punto de vista de Ligia Córdoba, socióloga de la Universidad de Costa Rica, quien agrega que esto impulsa a que la juventud pierda el camino dentro de la sociedad. Incluso asegura que la falta de esa atención integral lanza a un total descuido una población tan vulnerable.
“Son muchos los factores que contribuyen a que las y los jóvenes caigan en drogas y en la violencia, elementos importantes que los llevan a delinquir.
Lo que sí es claro, es que los gobiernos no están enfrentando esta situación con toda seriedad y premura del caso”, indicó Córdoba. La socióloga insiste en que el proyecto Avancemos, promovido por la actual administración, es un parche y que la problemática de las pocas oportunidades se da desde el núcleo privado de la familia.
El desempleo del jefe o jefa de hogar e incapacidad de algunas familias de obtener siquiera los productos de la canasta básica, entre otros, son aspectos detonantes.
“El papel del Estado, que incluso olvidó desarrollar, es precisamente políticas públicas para que los y las jóvenes tengan oportunidades de estudio, con programas integrales que incluyan apoyo a las comunidades y proporcionarles herramientas para su desarrollo”, explicó.
¡Busco trabajo! ¡Quiero estudiar!
Otro aspecto que algunos jóvenes toman como excusa para delinquir son las pocas oportunidades a un empleo bien pagado. En este sentido, las mejores opciones para los jóvenes vienen de la mano de los centros de contacto o call centers, sin embargo, un buen grupo de personas queda excluido de estas empresas al no tener acceso al estudio del inglés.
“Los jóvenes desean algo concreto, ese es el tremendo error del Estado, incluso de los propios y actuales candidatos a la presidencia.
A esta población lo que más le preocupa es iniciar sus estudios y que al final esto le den un rédito, es decir la oportunidad de ejercer y trabajar. La educación y el trabajo son las herramientas efectivas y preventivas”, aseguró Otro de los problemas que aquejan a los jóvenes es el aumento descontrolado de la venta y consumo de drogas.
“Las drogas están causando estragos en la población joven. Las drogas convierten a cualquier persona en agresiva, que no duda en asaltar y robar para poder adquirirla”, señaló Janina del Vecchio, ministra de Seguridad Pública, al diario LA REPUBLICA el pasado 2 de noviembre.
A lo señalado por la ministra Del Vecchio se le sumó la opinión de Erick Lacayo, director de la Fuerza Pública, quien explicó que muchos jóvenes que llegan a la cárcel por lo general provienen de hogares destruidos, donde el consumo de drogas es habitual y por lo tanto reproducen la violencia que viven en sus hogares.
Cristian Leandro/Zona Next
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