No solo en las calles hay bloqueos o el famoso tortuguismo. Los diputados en la Asamblea Legislativa se apuntan a lo mismo y están por lograr otro nuevo récord, ya que para aprobar una ley, cualquiera que sea, importante o no, duran alrededor de 24 meses, o sea, unos 721 días.

El último Informe Estado de la Nación (IEN) destaca el pobre desempeño de los diputados en el periodo 2008-2009, ya que las normas aprobadas requirieron 88 meses para tramitarse, lo cual significa que un 40% de las leyes excedió los dos años en su tramitación.

El IEN además destaca que la premura de los diputados, la poca planificación y el desconocimiento del proceso parlamentario hacen que las leyes tengan que devolverse o estancarse. Para la tardanza en el trámite parlamentario abundan los ejemplos, ya que algunas leyes se detuvieron por deficiencias de redacción, tramitación, solidez legal formal y de fondo.

Y es que la beligerancia por parte de los legisladores ha provocado graves implicaciones, que incluso podrían afectar la aplicabilidad de algunas normas, al punto que la discusión en el congreso se extiende más de los requerido, tal como le sucedió a la Ley de Tránsito.

Otro motivo es el énfasis que los diputados le han puesto a la construcción de mayorías para rechazar todas las apelaciones de las partes minoritarias, en lugar de buscar acercamientos y fortalecer consensos que tomen en cuenta a esas minorías.

En torno a la productividad legislativa en el último periodo, existe una polaridad de explicaciones por parte de los diputados a la hora de señalar las posibles causas de su nota en rojo.

Francisco Marín, diputado liberacionista, culpa a la oposición “mal sana” que ejecutan algunos de los diputados “minoritarios” y asegura que se valen de un reglamento parlamentario totalmente obsoleto.

“Cuando se tienen aquí siete partidos políticos y cuatro independientes, donde cada uno defiende sus intereses mezquinos, baratos, convierten el parlamento en un largo calvario”, señaló Marín.

Marín sostiene que una oposición sana fortalece la democracia, empero, insiste en que la oposición por oponerse se convierte en un círculo interminable y asegura que la utilización de portillos para presentar hasta 500 mociones amarra al país a un sistema de ingobernabilidad.

Para Jorge Eduardo Sánchez, diputado del PUSC, los portillos del reglamento nunca se evidenciaron cuando existía el bipartidismo (PUSC-PLN) en el Congreso, por lo que calificó al IEN de simplista, ya que no profundizó en la necesidad de una reforma reglamentaria del parlamento.

Pero Carlos Gutiérrez, jefe de fracción del Movimiento Libertario, tiene una posición muy diferente a lo exaltado por Sánchez y Marín, y asegura que el problema no es el sistema de pluralismo político, sino la falta de diálogo y tolerancia del oficialismo.

Gutiérrez también hace referencia a la publicación de LA REPÚBLICA, sobre la cantidad de viajes costosos de algunos diputados y asegura que esa actitud provoca que en muchas de las ocasiones los que están en el parlamento sean solo 38 diputados en lugar de los 57.

Por su parte Alberto Salom, diputado del PAC, le resta importancia a lo señalado en el IEN y señala que la cifra de 721 días para aprobar una ley no le dice nada. Insiste en que el informe no contiene elementos comparativos con legislaciones pasadas.

Cristian Leandro/Zona Next

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