La carrera de la vida
Cuando la medicina venció a los motores

Se encontraba en su mejor nivel, las pistas de motocross se llenaban para verlo competir, estaba llamado a llegar lejos en el motocross; pero un día sorprendió a todos con la noticia que se retiraba del deporte.
Para muchos pudo haber sido una decisión equivocaba, para Alex Víquez fue una decisión madura y la mejor elección que pudo haber tomado en ese momento. El amor por la medicina le ganó la carrera a la pasión por el motocross.
“Ya que estoy fuera de eso me siento satisfecho de todas las cosas que logré. A veces pienso que pude haber llegado más largo, pero en cuanto a lo que hice aquí en Costa Rica y en Latinoamérica me siento muy contento, fueron años y éxitos que nunca voy a olvidar”, comentó Víquez.
Cuando Víquez se retiró de las pistas hace año y medio, se encontraba en un nivel privilegiado, era campeón nacional de motocross, campeón latinoamericano y una figura sobresaliente en el supercross (que asegura era su competencia favorita).
“Fueron muchos años de preparación, desde los cinco años cuando comencé andar en motocicleta, nunca lo voy a olvidar, era mi pasión, siempre me ha encantado y fueron extraordinarios para mí todos los años que estuve en el deporte”, recordó.
“Tuve que ver hasta dónde serían buenos esos títulos y ese nivel que tenía en el motocross. Me puse a pensar si iba a vivir del motocross o del estudio”, dijo y añadió, “fue un momento de decisiones, en el cual analicé muy bien lo que sería mi futuro y fue cuando decidí dejar el deporte, aunque estaba en mi máximo nivel”.
Antes de tomar esa elección Alex ya había ido a competir a Estados Unidos para pelear por ser piloto profesional, no obstante, la falta de apoyo económico le impidió lograr ese sueño.
“Nunca dejé de estudiar, solo cuando fui a Estados Unidos para hacer una prueba, pero igual necesitaba recursos económicos que no conseguí”, expresó.
Además de eso, la influencia y consejos dados por sus padres, amigos y familiares, entre ellos su tío el doctor Wagner Ramírez, actual jefe de Cirugía del Hospital San Juan de Dios, fueron fundamentales para decidirse por la medicina. Se puede decir que en parte también lo trae en la sangre.
“Para mí era super estresante y complicado estar corriendo o entrenando un sábado en la mañana, por ejemplo, y el lunes tenía examen. Si no entrenaba me ganaban en el deporte y si no estudiaba entonces me quedaba en la materia. Tenía que jugármela bien”, explicó.
Ahora le da nostalgia ver a sus amigos pilotos compitiendo en torneos en Estados Unidos; no obstante, para él todo es muy diferente ahora, pues tiene tiempo suficiente para sus estudios lo cual lo llena de satisfacción y así luchar por convertirse en un gran médico, su nueva meta.
Dinia Vargas
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Foto: Esteban Monge

